miércoles, 16 de noviembre de 2011

Panorama del derecho a la muerte digna en Argentina



A través del caso paradigmático Camila Sánchez, la bebé en estado vegetativo cuyos padres piden que sea desconectada de los medios que la mantienen con vida, se realiza un recorrido por los últimos avances en el tema de la muerte digna, pronta a discutirse en el Congreso.

¿Qué diferencias existen entre los conceptos de muerte digna, eutanasia y suicidio asistido?
¿Qué argumentos utilizan quienes que se oponen a la eutanasia?
¿Qué contemplan los proyectos de ley a debatirse próximamente?

miércoles, 2 de noviembre de 2011

miércoles, 26 de octubre de 2011

Una ardua batalla



Actualmente, la eutanasia se transformó en una problemática que conjuga un dilema jurídico y moral. Un dato certero es el que demuestra el aumento, en los últimos años, del número de asociaciones pro-eutanasia, desplegando una intensa actividad divulgativa y reivindicativa a favor del derecho individual de las personas para elegir sobre su propia vida. Al mismo tiempo, estas asociaciones se ven combatidas por la “cruzada a favor de la vida” encabezada por las organizaciones religiosas.

Diversas asociaciones han luchado contra los que defienden la posibilidad de elegir una muerte digna. Los argumentos que legitiman a estos grupos oscilan entre el respeto a la voluntad divina hasta el miedo a crear lagunas jurídicas que proporcionen impunidad a posibles asesinatos. Los debates sobre la eutanasia generalmente terminan siendo dominados por prejuicios morales, religiosos, emocionales, etc.

Sin cuestionar los diferentes puntos de vista, cabría preguntarse: ¿se le puede aplicar la eutanasia o asesoramiento en su suicidio a un enfermo terminal, que considere que su vida no es razón suficiente para soportar un dolor intratable, la pérdida de dignidad o la pérdida de importantes facultades, y que pide repetidamente ayuda para morir, siendo consciente y sin estar en capacidad de fingir una depresión?.

La problemática de la eutanasia conjuga y enfrenta diversos posicionamientos frente a los derechos humanos. En este sentido, numerosas asociaciones pro-eutanasia han comenzado una campaña de concientización de la sociedad, para que ésta reconozca el derecho de cada individuo a decidir sobre su propia vida. Por otro lado, otro sector de la sociedad, encabezado por las asociaciones religiosas, se oponen drásticamente a la legalización de la eutanasia. En la actualidad, la eutanasia se ha convertido en una ardua batalla, que pretendemos abordar desde diversas ópticas.

Mar Adentro





Mar adentro es una película española ganadora del Óscar.La película se basa en la historia real de Ramón Sampedro, marinero, que tras un accidente en su juventud queda tetrapléjico y permanece postrado en una cama durante cerca de 30 años y que desea morir dignamente. Su mundo es su habitación y a ella llegan Julia, su abogada (que padece CADASIL), y Rosa, una vecina que intenta convencerlo de lo interesante que puede ser la vida. La gran personalidad de Ramón cambia por completo los principios de las dos.


La historia de Ramón Sampedro tuvo una importante repercusión en España, y renovó el controvertido debate sobre la eutanasia. En España, la asistencia al suicidio está penalizada. El juicio por la legalización de eutanasia se celebró en 1993 y fue de gran interés mediático. Ramón se quitó la vida en 1998 con la ayuda de su amiga Ramona Maneiro. El personaje de Julia está inspirado en la periodista Laura Palmés (1954-2011), enferma de esclerósis múltiple, y su reportaje sobre el tema de la eutanasia.


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Eutanasia:un debate pendiente en la Argentina

En Holanda y en Bélgica está permitida la eutanasia activa y voluntaria.
En el estado de Oregón, Estados Unidos, admiten el suicidio asistido.
En España, la legalidad de esas prácticas está de nuevo en debate, a partir del caso de un hombre pentapléjico que se habría suicidado con ayuda.

En nuestro país ni la eutanasia voluntaria ni el suicidio asistido están autorizados por alguna norma. En el primer caso, un médico u otra persona produce la muerte del paciente que la consintió. En el suicidio asistido, es el paciente quien produce su fallecimiento con la asistencia de otra persona. Ninguno es aceptado por la Iglesia Católica, porque los considera un crimen.

Hasta ahora, se han presentado en el Congreso argentino algunos proyectos de ley relacionados con “el derecho de muerte digna”, pero ninguno prosperó. Según el filósofo Rivera López, doctor en ciencias políticas de la Universidad de Mainz, Alemania, “los proyectos eran muy restrictivos y no avanzaban demasiado más allá de lo que ya la propia ley de ejercicio de la medicina dice”. Esa ley (Nº 17132/67), obliga a los médicos a respetar la voluntad del paciente cuando se niega a tratarse o internarse, “salvo en los casos de inconsciencia, alienación mental, lesionados graves por causa de accidentes, tentativas de suicidio o de delitos”.

En 2002 un sondeo realizado a médicos del Centro de Educación Médica e Investogaciones Clínicas (CEMIC) sobre eutanasia y suicidio asistido dio estos resultados: de 120 encuestas tuvieron un retorno del 63%. El 26% de los médicos dijo que los aplicó una o más veces y el 63%, que estaría de acuerdo con la eutanasia si fuera legalizada.

Se podría objetar que una persona pentapléjica podría tomar la decisión de suicidarse con ayuda al estar en un estado de desesperación. Pero Rivera López opina: “Una regulación legal podría hacer mucho para garantizar que la decisión no sea tomada con desesperación. El paciente tiene derecho a interrumpir su tratamiento o incluso a terminar con su vida, pero la ley deberá garantizar que tome la decisión lo más autónomamente posible”.

En 23 países, ya funcionan 38 organizaciones no gubernamentales que promocionan el derecho a morir y apoyan la eutanasia voluntaria y el suicidio asistido. Al mismo tiempo, también fueron prosperando en el mundo y en la Argentina (desde 1985) los servicios de cuidados paliativos en los hospitales, que son reconocidos por la Organización Mundial de la Salud como un modo de hacer que los pacientes terminales alcancen una buena calidad de vida, a pesar de que no consigan la cura. Sus defensores afirman que esos pacientes necesitan de un cuidado activo que no acelere su muerte ni tampoco la posponga artificialmente.


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